Tablón de anuncios

viernes, 7 de marzo de 2014

HOY ES EL DÍA DE LA MUJER


Hoy, día 8 de marzo, es el día internacional de la mujer. Nuestra ONG ha enviado a los medios de comunicación un comunicado de prensa porque quiere destacar lo que aun está ocurriendo. Desde este blog, reproducimos esta comunicación para todos nuestros seguidores la conozcan y la difundan:

El 60% de las llamantes tiene entre 30 y 50 años, la época de la vida en la que se sobrecargan de responsabilidades
Soledad, depresión y ansiedad, motivos principales de las llamadas de las mujeres al Teléfono de la Esperanza
Los orientadores realizaron prevención del suicidio en 1.027 llamadas de mujeres que manifestaron su intención de quitarse la vida

En 2013, los 30 centros del Teléfono de la Esperanzaen España atendieron 111.979 llamadas de personas en situación de crisis emocional. De ellas, el 71% fueron realizadas por mujeres, lo que evidencia que a las mujeres les cuesta menos solicitar ayuda psicológica que a los hombres. También es fácil comprobar que muchas mujeres suelen erigirse en portavoces cuando existe un problema que afecta a la familia. Mientras que a los hombres les produce más vergüenza reconocerse necesitados, a las mujeres les resulta más fácil demandar ayuda para cualquiera de los miembros de la casa, sean hijos, marido, padres...

En el 62,5% de las llamadas efectuadas por mujeres, la causa principal de la demanda de orientación era un problema psicológico o psiquiátrico. En el 31,9% de los casos, la llamada estaba motivada por un conflicto relacional o familiar; en el 3,4%, se solicitaba una ayuda asistencial; y en el 2,2% de las ocasiones, se requería un asesoramiento por un problema jurídico.

Entre los problemas de índole psicológica, los que provocan más llamadas de las mujeres al Teléfono de la Esperanza son la soledad y la incomunicación(10,6% de las llamadas), depresión (8,8%), trastornos de ansiedad (7,2%) y crisis del proyecto vital (2,9%). En este último apartado, se constata que los porcentajes más altos de mujeres que manifiestan crisis de su plan de vida se corresponden con las solteras y las separadas debido a que casi siempre los proyectos femeninos incluyen a otros: pareja, hijos...

El grupo más numeroso de las llamantes al Teléfono de la Esperanza está constituido por mujeres de edades entre los 40 y 49 años (38,7% de las usuarias) y también las comprendidas entre los 30 y 39 años (18,6% del total). Por tanto, cerca del 60% de las usuarias de nuestro servicio tiene entre 30 y 50 años, la época de la vida de las mujeres en la que más se sobrecargan de responsabilidades tratando de compaginar papeles tan complejos y absorbentes como el de trabajadora, madre, esposa y cuidadora de los familiares mayores dependientes, lo que lógicamente les genera un alto nivel de estrés y ansiedad.

A pesar del sobreesfuerzo que asumen, muchas de las llamantes manifiestan sentimientos de frustración y de culpabilidad porque creen que no responden a lo que se espera de ellas.

Los orientadores del Teléfono de la Esperanza recibieron el año pasado 1.027 llamadas de mujeres que manifestaron su deseo de quitarse la vida, lo que supone el 1,3% del total de llamadas (79.505) realizadas por las usuarias. En esta labor de prevención del suicidio, los orientadores atendieron 849 llamadas de mujeres que estaban ideando la posibilidad de matarse, 178 llamadas en las que las llamantes ya habían decidido suicidarse como ‘salida’ a su situación de crisis emocional, y 46 en las que la comunicante estaba llevando a cabo el intento de suicidio en el momento de la llamada.

El Teléfono de la esperanza está disponible todos los días y a todas las horas para todos aquellos que quieran comunicarse. Siempre habrá un voluntario dispuesto e escuchar.


jueves, 6 de marzo de 2014

VER A DIOS



En el mercado y en el claustro,
solo vi a Dios.
En el valle y en la montaña
solo vi a Dios.
Lo he visto detrás de mí
en la hora de la tribulación
y en los días del favor y la fortuna.
No vi alma ni cuerpo,
accidente ni sustancia,
causas ni cualidades:
solo vi a Dios.
Abrí mis ojos,
y gracias a la luz
de Su rostro circundándome,
descubrí en todas las miradas
al Amado.



Baba Kuhi, poeta sufí iraní del s. XI


miércoles, 5 de marzo de 2014

MILAGROS


El miedo atenaza y retrae,
nos hace débiles y flacos.
Da rienda suelta a tus sueños,
eres una persona capaz.
Mira de frente y a tus alrededores,
el mundo está lleno de belleza.

martes, 4 de marzo de 2014

EL RINCON DEL PSIQUIATRA


¡Baja el vaso!


            Hace unos días nuestro amigo y compañero Teo me mandó esta preciosa e ilustrativa historia. Es una de tantas “perlas”  que me encuentro, cada mañana, al abrir el ordenador, por obra y gracia de su atención. Dice así:

            “El Profesor empezó su clase sosteniendo un vaso de agua. Lo levantó y peguntó a la clase:

-          ¿Cuánto creéis que pesa este vaso? 50 gr., 100 gr., 150 gr.…Respondieron los estudiantes.
-          Realmente no puedo saberlo hasta pesarlo- dijo el Profesor-. Pero mi pregunta es: ¿Qué puede pasar si lo sostengo unos minutos?
-          ¡Nada!, contestaron los estudiantes.
-          OK, dijo el Profesor. ¿Pero que podría pasar si lo sostengo una hora?
-          “Su brazo podría dolerle”, dijo uno de los estudiantes.
-          De acuerdo, pero ¿qué pasaría si lo tengo todo el día?- preguntó el Profesor.
-          “Su brazo se entumecería, quizás tenga estrés muscular y parálisis y seguro que tendría que ir al hospital”, dijo otro estudiante y todos rieron.
-          “Muy bien”. Pero en ese tiempo, ¿el peso del vaso cambió?- preguntó el Profesor.
-          ¡No!, fue la respuesta de los estudiantes.
-          Entonces, ¿qué causa que el brazo duela y el músculo se estrese?
-          Los estudiantes estaban sorprendidos.
-          Preguntó el Profesor: ¿Qué debo hacer ahora para que se me quite el dolor?
-          Rápidamente un estudiante contestó. ¡Baje el vaso!
-          ¡Exactamente!, dijo el Profesor”.


Los problemas de la vida (incomprensión de la pareja, malestar con el jefe, “peleas” con los amigos, u otras circunstancias más adversas: una enfermedad, el paro, etc.) son como ese “vaso”: objetivamente son lo que son, pero a veces se hacen más graves (pesados), porque mas que buscar soluciones, estamos rumiando días y días tomar la mejor respuesta, pero no se toma ninguna salida. De la misma manera que si tenemos una noria que no tiene agua, no por mucho que demos  vueltas y más vueltas obtendremos el líquido elemento.  

Ante los problemas de la vida cotidiana, si tardamos poco tiempo en resolverlos, nos encontraremos bien; si los mantenemos largo tiempo comenzaremos a angustiarnos; y si los mantenemos días y días  pueden llegar a destruirnos. En estas ocasiones- bajar el vaso- significa intentar buscar soluciones a los problemas, no negándolos, ni aplazándolos; lo importante de un problema no es su peso (como el vaso) sino la respuesta que le demos. De momento, ¡baja el vaso! … hablaremos.  

Alejandro Rocamora Bonilla

Psiquiatra

lunes, 3 de marzo de 2014

SED VOSOTROS MISMOS





¡Cuántas veces nos dijeron lo que teníamos que ser y por eso mismo dejamos de seguir el impulso de nuestro corazón...!. ¡Cuántas veces no nos han querido como somos y por eso mendigamos migajas de amor en banquetes de  gente desconocida...!.¡Cuántas veces las intenciones de otros deformaron la fuerza de nuestro espíritu, esa fuerza interna es la que verdaderamente nos guía a cada paso..!

Recuerdo una de las visitas de un amigo a Raimon Panikar poco antes de su muerte, en su casa de la costa catalana, y solo les dijo estas tres palabras: Sed vosotros mismos.

Recuerdo un vídeo del mismo Panikkar, donde dice entre lágrimas: "Si no nos enamoramos en cada instante de lo que hacemos, somos esclavos, esclavos para ir al cielo, para ir al infierno o para lo que sea.La vida nos ha sido dada y sólo se merece dándola. Entonces soy feliz. Dándola. Dice Evagrius Pónticus: "Quien no vive ahora la vida eterna, que se despida de vivirla luego".


Raúl Rodríguez, en su obra "Másdeciencaballossueltos"

domingo, 2 de marzo de 2014

ENTREVISTA CON ODILE FERNANDEZ


“Mi cura del cáncer fue un milagro muy currado"

La médica de familia y superviviente de cáncer Odile Fernández explica cómo cambios sencillos en la alimentación y el estilo de vida pueden prevenir y alterar la evolución de la enfermedad

En los últimos tres años, la doctora andaluza Odile Fernández ha vivido el más difícil todavía. Superó un cáncer cuando los oncólogos estimaban que sólo tenía el 5 por ciento de posibilidades de curación y, contra todo pronóstico, quedó embarazada de un bebé, su segundo hijo, que ahora tiene dos meses.

Como tantos otros enfermos, ya embarcada en un tratamiento de quimioterapia Fernández preguntó a los oncólogos qué comer y qué medidas tomar para combatir por su cuenta la enfermedad. De su negativa a aceptar la respuesta del equipo que le atendía –"no hagas nada y come todo lo que te apetezca"–nace su libro 'Mis recetas anticáncer', que se publicó en junio y está en su quinta edición. “El problema es que los médicos no tienen formación sobre nutrición y todo les da miedo”, señala Fernández frente a un batido de mango, kiwi y manzana –su desayuno– en una cafetería de Madrid. “El cáncer es la enfermedad del miedo. Pero comer lechuga no va a tener una interacción con la quimio”.

Fernández, de 34 años, insiste en que el libro se titula así porque esas son las recetas que le funcionaron a ella. “No hay ninguna fórmula mágica. Pero el mensaje que quiero hacer llegar es que podemos hacer mucho contra el cáncer a través de la alimentación. No seas el sujeto pasivo. Infórmate, muévete, pregunta, toma las riendas de tu enfermedad junto a tu equipo médico”.

¿En qué medida cree que su curación se debe a los cambios en su alimentación y estilo de vida, versus tratamiento convencional?

No sabemos si fue la quimio o la alimentación. Lo que creo es que fue todo. Me habían dado un 95 por ciento de posibilidades de morir en cinco años. En principio, no se planteó como quimio curativa, sino paliativa, que podía alargar la vida unos meses o años. Pero yo no quería vivir unos pocos meses más, quería sanarme. Así que hice mi quimio junto con grandes cambios en la alimentación y en el tema emocional.

¿Cuáles fueron, en esencia, estos cambios?
Lo primero fue eliminar todo lo refinado y azucarado; los niveles altos de azúcar se relacionan con niveles más altos de cáncer. Después eliminé fritos, barbacoas, precocinados, la comida fácil de microondas. En aquel momento hacía muchas guardias y me alimentaba con mucha prisa, no había tiempo para cocinar. En lugar de eso, introduje verdura cruda y fruta y eliminé la leche y la carne.

¿Y en el estilo de vida?
Dejé de trabajar, se acabaron las guardias. Aprendí a mantener la mente en calma a través de la meditación. Era muy perfeccionista, muy dada a los demás, y aprendí a sosegarme, a pensar primero en mí y después en los otros. Empecé a hacer ejercicio. Perdí 25 kilos en la época de la quimio. Una de las cosas más importantes es tener el peso adecuado. Y aprender a decir que no, a relajarte.

¿Si tuviera que recomendar un único cambio en la dieta, cuál sería?
Huir de la comida envasada y comer alimentos frescos y de temporada. Mira cómo comían nuestras abuelas. Recuperemos la dieta mediterránea tradicional, la alimentación hecha en casa.

¿Por qué dice no a la leche?
En la facultad nos dicen que la leche es buena por el calcio, para la osteoporosis. Pero observemos las estadísticas: donde hay más osteoporosis es en los países donde más leche se consume. La leche no es tan buena. Nos enseñan ese dogma y no nos lo planteamos, pero es antinatural. Para digerirla necesitamos lactasa. La tenemos al 100 por cien cuando somos pequeños, pero a partir de los 6 o 7 años va descendiendo. Estamos concebidos para tomar leche sólo de pequeños, cuando la necesitamos.

¿Qué tiene de malo la carne?
Un alto consumo, sobre todo de carne roja y embutidos, aumenta la incidencia de cáncer, principalmente de colon. La carne no tiene fibra, viene cargada de nitratos, de pesticidas, de omega 6 por el tipo alimentación que llevan los animales. La carne blanca podríamos consumirla con moderación. Pero el problema es que somos hiper-carnívoros: hay gente que toma carne tres veces al día. En la dieta mediterránea original se hacía matanza en Navidad y se tiraba de ello todo el año.

¿Nos recomienda un plato anticancerígeno?
El gazpacho, que es de mi tierra. Lleva tomate, cebolla, ajo, aceite de oliva, pimiento y pepino, todos ellos alimentos anti-cáncer y crudos.

¿Cómo se alimenta ahora?
Procuro seguir la misma alimentación que hacía durante la quimio. Mucha gente descubre que la alimentación influye y víctima del miedo cambia, pero luego vuelve a las andadas. Sin embargo, el cambio hay que mantenerlo en el tiempo.

Hay quien ha seguido todo esto –una alimentación y un estilo de vida más saludable– y no le ha funcionado. ¿Cuál es el mensaje para estas personas?
No hay fórmula mágica, y por eso tenemos tanto miedo al cáncer. No hay ningún tratamiento que sea totalmente efectivo. El problema es que no hay una enfermedad, sino enfermos, y cada caso es diferente. Hay casos de cáncer muy extendido que se curan, y otros muy localizados que se extienden. Yo creo que el tratamiento emocional marca la diferencia. No es lo mismo enfrentar un cáncer desde la positividad y la alegría que desde el miedo y la soledad. Aquí se demuestra el poder de lo emocional, pero no sólo en el cáncer sino en todas las enfermedades. Por eso reivindico que seamos parte activa.

No recomienda usar la olla exprés, presente en todos los hogares. ¿Por qué?
Porque alcanza los 140 grados, y queremos conservar los fitoquímicos de los alimentos, que se pierden a partir de los 95 grados. Está bien para legumbre y cereal, pero si metes verdura le haces fosfatina.

Asumía que la barbacoa era una forma de cocinar saludable hasta que leí su libro.
Lo que es saludable es la plancha, siempre y cuando no quemes el alimento. Pero en la barbacoa, ese color negro son los benzopirenos, carcinógenos… Lo ideal es cocinar el vapor, sin grasa ni aceite.

Recomienda encarecidamente las setas…
En Japón, donde más se consumen, algunos oncólogos lo utilizan como suplemento alimentario. Permiten que la quimio se tolere mejor.

La colonia, mejor no olerla.
Para que perduren tanto, los perfumes tienen ftalatos (un grupo de compuestos químicos). Cuanto más permanezcan en nuestro cuerpo, peor para nuestra salud. "Sexy para ellas, veneno para el bebé", decía una campaña en EEUU para mamás embarazadas. Los perfumes van al torrente sanguíneo; se asocia con cáncer de mama. Lo ideal son aceites esenciales o algo que se está perdiendo: ser más sencillos y oler a personas, no enmascarar nuestro olor.

¿Y de dónde bebemos agua?
Este es un tema muy controvertido. El agua del grifo de Madrid, por ejemplo, contiene muchos tóxicos. Se podrían eliminar si en lugar de filtrar con sales de aluminio, como se hace ahora, se filtrase con filtros de carbono. El agua embotellada no es la solución: es un atentado ecológico.

¿Cuál fue la reacción de sus compañeros tras su curación?
Cuando se cumplieron los dos años libre de enfermedad, me dijeron que había sido un milagro. Pero les dije que no, que era un milagro que había hecho yo. Lo mío es un milagro muy currado. La reacción de mis compañeros de primaria fue buena. Recomiendan mucho el libro, no sólo para cáncer, también para diabetes, hipertensión, obesidad… Los especialistas son más reacios.

¿Qué planes tiene tras la baja por maternidad?
Tengo mi plaza en atención primaria. Me gustaría continuar en sanidad pero centrada en el paciente oncológico, aconsejando sobre alimentación y estilos de vida.

¿Cuál fue para usted la mayor sorpresa al investigar y, después, escribir este libro?
El poder de los alimentos, de la naturaleza. Cómo contienen fitoquímicos anticáncer, y como algunos medicamentos incorporan fitoquímicos en quimio. La curcumina de la cúrcuma, por ejemplo, o la quimio que se extrae de un alga del mar. Si tiene poder a nivel de laboratorio ¿por qué no tomar nosotros más algas, más cúrcuma, etc? Me sentí engañada porque nadie me hablase de esto, sólo de quimio, de radioterapia.

Pero es lo que a menudo hacen los médicos: en cuanto entras a la consulta tienen lista la receta.
Hay pacientes que si no salen de la consulta con su pastilla creen que eres un mal médico. Pero cada vez más profesionales contamos al paciente lo que puede hacer para prevenir la enfermedad. Los médicos y sanitarios tenemos mucho poder en este sentido. Más medicina preventiva y menos pastillas.



Entrevista publicada en El País 

sábado, 1 de marzo de 2014

LA ESCRIBANA DEL REINO

Blanco y negro sobre fondo gris. Foto Jesús Aguado

-      Tal cual -

         Nos equivocamos si queremos ver la realidad de ayer con los ojos de hoy, porque sin querer (o queriendo) la moldeamos a nuestro gusto y la hacemos acorde a nuestras expectativas. No importa si refleja lo que fue. Sólo importa cómo queramos verla.

         Nos equivocamos si la edulcoramos con bonitas palabras y justificaciones a posteriori, borrando de nuestra mente aquello que la ennegrece y la muestra menos atractiva, menos maravillosa.

         Nos equivocamos no queriendo reconocer hechos “probados” que no dan lugar a dudas y que en algún momento nos hicieron sufrir.

         Entonces ¿por qué lo hacemos? ¿Por qué preferimos el autoengaño sabiendo que lo es? ¿Por qué inventamos versiones que nada tienen que ver con lo real? ¿Por qué insistimos una y otra vez en que aquello fue como quisimos que fuera?

         Se me ocurren varias razones. Una de ellas, la manipulación emocional: si consigo hacer ver que la realidad fue esa, seguirá siéndolo. Y es muy dañina (sobre todo para el manipulado) ya que las expectativas serán cada vez más altas, más exigentes.

         Me molestan aquellos que aconsejan callar y olvidar, que ponen todo su empeño en desvirtuar lo evidente. Me molesta que lo hagan ellos y más que aconsejen hacerlo. Al fin y al cabo, se trata de encajar y aceptar, no de no ver lo que está (o estuvo) ante nuestros ojos.

                                                                           M.E.Valbuena