miércoles, 4 de junio de 2014
martes, 3 de junio de 2014
PARÁBOLA DE LA CUERDA Y EL RÍO
lunes, 2 de junio de 2014
ACEPTAR LO QUE VENGA
domingo, 1 de junio de 2014
Darme cuenta
sábado, 31 de mayo de 2014
¿Quién para el tiempo?
Los ciclos de la luna. Jesús Aguado
A menudo me viene a la memoria aquel vecino que, durante años, estuvo acumulando en su despacho dominicales de los periódicos para leerlos cuando se jubilara, ya que por entonces no tenía mucho tiempo libre y no podía entretenerse en su lectura.
A los pocos meses de jubilarse, un cáncer galopante acabó con su vida, impidiéndole llevar a cabo muchos de sus sueños aplazados. Entre otros, leer los dominicales acumulados.
Cada vez que veía a su viuda bajar al contenedor montones de dominicales se me encogía el corazón. Sentía que la vida había sido un tanto injusta con él. Que no le había dado el descanso soñado tras largos y duros años de trabajo. Que no se merecía tan mala suerte.
Pero hoy, con más años y experiencias a mis espaldas, creo que me equivocaba en mi juicio. Daba por hecho que, dado que tenía ilusión por leer aquellas revistas, debería contar con tiempo para ello. Y no me daba cuenta de que el tiempo no se compra.
El tiempo es casi lo único que no podemos comprar.
Ahora sé que acumular no nos garantiza un minuto más de vida, ni nos asegura un futuro. Sé que cada hora que pasa es insustituible e irrecuperable. Y he comprendido que lo que hagamos con nuestro tiempo es responsabilidad nuestra. Podemos invertirlo en vivir o en dormitar. Ambas opciones son válidas pero desigualmente enriquecedoras.
Hay personas que esto lo saben bien. Otras, aún tratan de aprenderlo.
viernes, 30 de mayo de 2014
Camino de Santiago de Esperanza: O Cebreiro a Triacastela
Este es el video de la quinta etapa que, con un tiempo espléndido, realizamos el sábado 17 de mayo. El montaje es obra de Ángel.
jueves, 29 de mayo de 2014
El sentimiento de inferioridad
Todos hemos experimentado en algún momento de nuestra vida, la sensación de sentirnos inferiores a otras personas o frente a situaciones que no sabíamos como manejar. Sin embargo, en muchas personas se desarrolla un complejo de inferioridad que les incapacita y les convierte en víctimas de sí mismos.
El sentimiento de inferioridad surge cuando uno cree no ser lo que debería.
Ese "deber ser" que nos imponemos tan a menudo, limita nuestra visión de nosotros y de muchas capacidades nuestras, quizá las mejores que se quedan en el tintero porque no encajan en las que consideramos que deberíamos tener. Del mismo modo, no adquirimos la conciencia de nuestros limites y nos embarcamos a veces imposibles, tan solo para comprobar lo que ya creíamos de nosotros "no soy suficiente".
Algunas maneras de manifestación de las personas que se sienten inferiores:
-Aunque parezca contradictorio, buscan llamar la atención hacia sí mismos. Si otro se fija en él, en un primer momento se sienten halagados y satisfechos pero eso dura solo un instante ya que, al ser un pozo sin fondo, inmediatamente se pasó el efecto y necesitan un nuevo halago o reconocimiento que les estimule a seguir.
-En otras ocasiones, buscan desmerecer la imagen de otros para resaltar la suya. Las comparaciones son una constante en la vida de la persona que se desmerece así misma.
-Puede mostrarse autoritaria y exigir atenciones de los demás abusando de su autoridad o de su victimismo.
DE DÓNDE SURGE EL COMPLEJO DE INFERIORIDAD
Los padres pueden ser responsables en contribuir al desarrollo de sentimientos saludables de valía o de inferioridad en los hijos.
Cuando un el niño se siente amado incondicionalmente se siente valioso y desarrolla una autoestima adecuada, que le permite desarrollarse y superar las etapas de su proceso de madurez con el sentimiento íntimo de valía.
Cuando lo que se le muestra es rechazo a quien es o a sus capacidades, cuando la relación padres-hijos se sustenta en demandas excesivas y se mantienen con comportamientos poco respetuosos: castigándoles de manera indebida, descontrolada e injustificable, ridiculizándole delante de otras personas haciéndoles objeto de bromas, no permitiéndoles el derecho a expresar iniciativa propia, la exigencia desmedida, entonces el niño no alcanza su sentimiento íntimo de valía personal y se queda enredado en una especie de vergüenza.
Los fracasos que una persona pueda experimentar siendo joven o adulto, también pueden contribuir a una actitud de inferioridad o al temor a no dar lo mejor de sí mismos. Esto sucede mayormente cuando no pueden atravesar esas experiencias que no fueron satisfactorias y continúan sintiéndose en el presente incompetentes e inseguros, dejándose aprisionar por estos pensamientos negativos.
El complejo de inferioridad se sostiene por el autoconcepto personal, es decir, por la idea que tenemos de nosotros y de nuestras capacidades. Mientras creamos que no somos capaces, repetiremos lo que tenemos programado.
NO TE DEJES ARRASTRAR
SE TÚ
SIENTE
Y VIVE



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