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jueves, 13 de febrero de 2014

LEJOS



 ¡Qué lejos estás, Amor..!
Como esos aviones que parecen estar cerca
y apenas alcanzas a divisar con la mirada.
O esos deseos que un día tocaste con las manos
y otro, sin darte cuenta, te olvidaron.

Ahora que mi corazón salió a la plaza
y la encontró vacía,
vacía porque Tú no estabas.
Ahora que el arco iris se posó en el horizonte
y no pintó tu color preferido.

¡Qué lejos estás!
Ya no exhalo tu aroma
ni distingo tus palabras.
Se me hace borrosa tu sombra
y mis labios están secos en tu ausencia.

Confundo tus pisadas
y tus latidos - ¡tan lejos!- ya no laten para mi.
Soy un eremita .
Vagabundo a ninguna parte.
Árbol solitario.
Estepa sin agua.
Un sisón.

Dicen que el corazón no sabe de distancias
pero sí de abismos,
acantilados,
aguaceros,
nostalgias.

Vivimos en continentes distintos.
En desiertos, en oasis distantes.
¿Qué bruja me puede llevar hasta tu alma?.

¡Qué extraño..!.
Al escribir estos versos
siento que estás cerca,
como si tus dedos los estuvieran escribiendo
y más que mi poema
fuera tu poema escrito desde lejos.

VTM


No olvidéis que hoy dice el calendario que es San Valentín, el día de los enamorados. Lo hemos querido recordar con este poema. El amor que parece inalcanzable se hace presente en el corazón. ¡¡Feliz día de los enamorados!!

UNA NUEVA CABECERA

LEÓN
Después de unos años en los que la cabecera de este blog se ha llamado de "Castilla y León" hemos vuelto a la cabecera con la que empezó porque, por un lado, los Teléfonos de la Comunidad ya son más que los tres primeros que comenzamos (León, Valladolid y Salamanca) y por otro lado ahora cada sede tiene sus propios medios de difusión y se están volcando en ellos. Pero sigue abierto a todas las colaboraciones que quieran enviarnos, nuestros enlaces y cualquier voluntario, desde los demás Teléfonos de Castilla y León. Queremos seguir contando con sus comentarios.

Los administradores del blog   

miércoles, 12 de febrero de 2014

PIENSA BIEN PARA SENTIRTE MEJOR


¿CÓMO DEJAR DE AMARGARNOS LA VIDA?

El fin de semana de 25 y 26 de enero hemos impartido el Curso de “Piensa bien para sentirte mejor”, un curso lleno de técnicas y recursos para detectar nuestras ideas y creencias irracionales, esas  que tanto nos hacen sufrir. Porque somos nosotros, con nuestra forma de interpretar las situaciones, los que agravamos lo que sentimos.


Este Curso se basa en la Terapia de Albert Ellis, La Terapia Racional Emotiva y postula que son los pensamientos distorsionados, los que producen emociones distorsionadas, exageradas, desproporcionadas. Pero este principio no es nuevo, ya lo decía Epícteto en el s. I d. C «No son las cosas que nos pasan las que nos hacen sufrir, sino lo que nos decimos sobre estas cosas.»


Durante tres días hemos profundizado en estos temas. Veintidós personas han participado en el Curso y ha sido un placer verlos tan motivados y convencidos del poder del pensamiento, porque al final lo que deseamos y necesitamos es vivir felices, y como dice el título del curso, hay que pensar bien, para empezar a encontrarse mejor J

esther



martes, 11 de febrero de 2014

NO TE OLVIDES DE SER FELIZ



Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee, quien no escucha música,
quien no halla encanto en si mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del habito, repitiendo todos los días los mismos senderos,
quien no cambia de rutina,
no se arriesga a vestir un nuevo color
o no conversa con desconocidos.

Muere lentamente quien evita una pasión
Y su remolino de emociones,
Aquellas que rescatan el brillo en los ojos
y los corazones decaídos.

Muere lentamente quien no cambia de vida cuando está insatisfecho con su trabajo o su amor,
Quien no arriesga lo seguro por lo incierto
para ir detrás de un sueño,
quien no se permite al menos una vez en la vida huir de los consejos sensatos…
¡Vive hoy! - ¡Haz hoy!
¡Arriesga hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡No te olvides de ser feliz!


Pablo Neruda

lunes, 10 de febrero de 2014

TARDE DE SEPTIEMBRE



Fue un día, por casualidad, que una amiga me lo señaló al pasar por delante. Giré mi cabeza y me di cuenta que acostumbrada ya a su presencia llevaba años sin abrirlo. Hasta que una tarde ociosa de Septiembre me dio por hurgar en aquel  armario tan misterioso, pero a la vez tan familiar. Y empecé a sacar de él todo tipo de objetos y recuerdos, la mayoría cubiertos del polvo que el tiempo, lento pero implacable,  había ido depositando. Casi  todos ellos me trasladaban a una época anterior de mi vida, alguna triste, otras repletas de alegría. Y de casi ninguno recordaba en qué momento los había olvidado allí y dejado en desuso. Quizás los había guardado porque ya no los necesitaba o porque con el tiempo los había sustituido por otros más modernos, que no mejores.  Alguno hasta por algún regalo de seres queridos. Y empecé a preguntarme cosas. Quizá demasiadas. Para algunas ni siquiera tenía respuesta. Y me rodeé de amigos, amigos que curiosos, también me preguntaban de dónde venían todas aquellas cosas allí guardadas y que me ayudaron a desempolvar mi memoria y mi alma y a revivir mil sensaciones.


Y fue después de una de esas preguntas cuando, de repente, me di cuenta que echaba en falta algo. Algo importante. Regresé al armario y allí vi una gran caja de madera. Me sonaba. Con mucho cuidado la abrí y allí estaba. Sí, allí, cubierto de polvo aun estando dentro de aquella caja. Pasé mi mano por encima con delicadeza y lo vi. Era lo que buscaba.

- “Aquí está”, grité.  Y todos se acercaron para verlo. Un rojo vivo asomaba entre el polvo. Y fue al caer sobre él mis lágrimas emocionadas cuando se puso a latir, latir fuerte,  sin parar, pidiendo a gritos que lo sacase de allí. Aquel día, corazón mío, fue cuando te reencontré y contigo, día tras día, pasito a pasito, recuperando el tiempo perdido, comenzamos juntos a recorrer el camino hacia la Felicidad.

Gracias al Teléfono de la Esperanza, a Valentín y a tod@s mis compañer@s de grupo por ayudarme a desempolvar mis sentimientos y mi corazón.

Nuria



domingo, 9 de febrero de 2014

CONVERSACIONES CON MI MENTE

CUATRO ESTACIONES ME DISTE
                        Como primavera exuberante llegaste. Como primavera hermosa y floreciente que colmó mi jardín de olorosas y embriagadoras flores. Trajiste la brisa fresca de la mañana, la dulzura de la tarde y la tibieza de una noche despejada y engalanada de estrellas.
                        Te volviste verano tórrido y vital; verano de madurez, de plenitud y de belleza. Fuiste un verano de gozo, de descanso, de sueños, de fuerzas recogidas para el futuro otoño.
                        Pero fuiste un verano corto y ante mi asombro, surgiste de pronto como un otoño pálido en el que las hojas de tus frondosos árboles comenzaron a caer para pudrirse rápidamente en el suelo. Incrédula vi oscurecerse tu cielo, mientras la sombra del invierno se dibujaba en tus ojos tristes. Rogué al dios del tiempo para que detuviera en ti su paso, pero seguiste siendo otoño breve, vuelto invierno gélido en un suspiro imperceptible, del que no fui consciente hasta lo inevitable.
                        Y a mi alrededor todo se volvió frío. Se congeló tu alma, se paralizaron tus latidos y sin yo poder hacer o decir nada, toda la belleza de la primavera y la grandiosidad del verano se esfumó ante mis ojos, como el agua se escapa entre los dedos.
                        Viví contigo cuatro estaciones fugaces. Ayer fue primavera lozana y hoy me veo en medio del blanco páramo invernal. Fugaz fue tu tiempo: primavera exuberante y sin medida, verano dichoso, otoño putrefacto e invierno muerto.
                        Abandonada en la inmensidad del frío que me dejaste, sólo puedo llorar como si el mismo océano surtiera mis ojos. Lloró por la fugacidad de tu tiempo, lloro por la crueldad de tu alma, que ennegreció la mía. Lloro porque hoy sólo me toca llanto, acallar mi angustia, gritar mi confianza frustrada,  acabar con mis lágrimas… Lloro porque cuando deje de hacerlo, cuando se vacíe este océano de angustia, podré levantarme de nuevo, sonreír a la vida y decirle con amor que estoy lista, que ya puedo crearme un nuevo año con cuatro estaciones auténticas, prósperas y sanas, que llenen de nuevo mi corazón de vida y alegría.

Mª José Calvo Brasa

sábado, 8 de febrero de 2014

LA ESCRIBANA DEL REINO


-      Si sirviera de algo… -

         Si sirviera de algo acumular objetos, ropa, cosas materiales… con el fin de recordar momentos (que ya forman parte de nuestro pasado) o de usarlos en un futuro (que no existe por definición).

         Si llenar los estantes de libros sin leer en espera de mejor ocasión (que nunca llega) consiguiera garantizarnos más años, días o minutos de vida para hacerlo.

         Si posponer decisiones o acciones hiciera que se tomaran o se resolvieran  por sí solas sin el consiguiente enfrentamiento y desgaste personal.

         Si escondernos y huir de lo que no nos gusta, de lo que no queremos ver porque duele, lograra que lo dañino desapareciera de nuestro mundo y de nuestra vida de forma mágica y misteriosa.

         ¡Si todo esto sirviera para algo…! ¡Si hubiera alguna justificación…!

         Pero mientras nos entretenemos con ello la vida sigue su curso –independientemente de cómo vivamos- y en un momento dado se acaba, sorprendiéndonos en aquello que estábamos: acumulando, posponiendo, huyendo, durmiendo o tocando la guitarra.

         Entonces caemos en la cuenta del error de no haber vivido en PRESENTE, de haber pasado por este mundo aferrados a viejas batallas o preparando futuras glorias.

         Y aparece clara una conclusión: todo lo que no se haya dado y compartido, lo que no se dijo y lo que dejamos de hacer,  se ha perdido. Irremediablemente.


                                                                           M.E.Valbuena