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viernes, 23 de agosto de 2013

A MI MANERA

Nos la ha mandado Fernando y va dedicada a toda la gente del Teléfono de la esperanza y aquellos otros que sin serlo se acercan a este blog.

Frank Sinatra - My way - A mi manera

Y ahora, el final está aquí,
y me enfrento al último telón.
Mi amigo, lo diré sin rodeos,
Hablaré de mi caso, del cual estoy seguro.
He vivido una vida plena,
Viajé por todas y cada una de las autopistas.
y más, mucho más que esto,
Lo hice a mi manera.

Arrepentimientos, he tenido unos pocos
Pero igualmente, muy pocos para mencionarlos.
Hice lo que debía hacer
Y me alcanzó sin deber nada a nadie
Planeé cada ruta 
Cada cuidadoso paso a lo largo del camino.
Y más, mucho más que esto,
Lo hice a mi manera.

Sí, hubo oportunidades,
Estoy seguro de que lo sabías,
Cuando mordí
Más de lo que podía masticar.
Pero después de todo,
Cuando hubo duda,
Me lo comí todo y luego lo escupí.
Me enfrenté a todo y me mantuve recto,
Y lo hice a mi manera.

He amado, he reído y llorado.
Estuve harto, mi parte de fracaso.
Y ahora, que las lágrimas ceden,
Encuentro todo aquello tan entretenido
Pensar que hice todo eso.
Y permíteme que lo diga, sin timidez,
oh, no, oh, no, no yo, yo lo hice a mi manera.
Por qué se es un hombre, ¿por lo que tiene?
Si no es él mismo, entonces no tiene nada.
Decir las cosas que realmente siente
Y no las palabras de alguien que se arrodilla.
Mi historia muestra que encajé los golpes
Y lo hice a mi manera.

Sí, fue a mi manera.



jueves, 22 de agosto de 2013

CONVERSACIONES CON MI MENTE



MODELOS PARA UNA CRISIS
II
                       
 Entró precedida por una larguísima ovación, moviéndose con gran ligereza sobre su silla de ruedas. Una de las primeras frases que nos dijo fue: “puede que penséis que estar en una silla de ruedas es una faena… Y lo es, pero esto no me va a detener”
                        Para quien aún no conozca a Teresa Perales se trata de la mejor deportista de este país, la que más medallas ha logrado en cuatro juegos olímpicos y en varios mundiales de natación. A los diecinueve años a causa de una neuropatía perdió la movilidad de sus dos piernas. ¿Alguien se imagina lo que puede ser eso? ¿La cantidad de sueños y proyectos que pueden hundirse? Pues ella supo enfrentarse a ello: aprendió a nadar y comenzó a competir. Todo un ejemplo de superación humana.
                        En todo el tiempo que duró su intervención no hubo una sola frase de autocompasión o de tristeza. Sí habló de sus momentos duros, pero en lugar de regodearse en ellos, se centró tan solo en contar cómo logró superarlos confiando en sí misma, en su valía como persona y en su gran capacidad.
                        No borró la sonrisa de su rostro: una sonrisa de plenitud que lo decía todo, pues era la sonrisa de aquellas personas que logran sus objetivos y que son dueñas de sus vidas.
                        Nos contó muchas cosas de sí misma, pero su mensaje final fue que todo es posible; que si creemos en nosotros mismos abriremos las puertas de nuestros sueños. Aseguró que esto lo tuvo claro desde que su entrenador le dijera que ella era un diamante en bruto que había que pulir. Se esforzó, consiguió pulirlo y engrandecerlo hasta hacer de su vida una obra de arte. Y esto es lo que insistió en recordarnos, para que todos los que la escuchábamos lográramos ver esa cualidad en nuestro interior y así hacer de nuestras vidas otra obra de arte.
                        Teresa Perales dedica su vida a su familia (se casó, como orgullosamente nos dijo, de pié, con sus piernas enfundadas en unos dolorosos armazones de hierro que la hicieron sufrir durante todo el día, pero que le permitieron aguantar la ceremonia en pié), a entrenar durante horas para la próxima olimpiada y a enseñar a las  personas a superarse y a alcanzar todos sus objetivos.
                        Pero de ella poco nos hablan los medios de comunicación, pues parece que importa más hablar de desesperación y de tristeza que de estas personas que contra todo pronóstico alcanzan sus objetivos a través del esfuerzo y la confianza en sí mismas y en la vida… Sin dudarlo, de los dos modelos para una crisis, yo me quedo con este último y con una de las frases que nos regaló aquel día: “hay que ser valiente y conquistar nuestros sueños”

 Mª. José

martes, 20 de agosto de 2013

SILVIA CONGOST



“CUANDO AMAR DEMASIADO ES DEPENDER”

Entrevista de Albert Domènech a Silvia Congost,
en La Vanguardia.com, 11 julio 2013.

La psicóloga Silvia Congost publica el manual ‘Cuando amar demasiado es depender’, para aprender a superar la dependencia emocional.
Luchar por alguien, necesitar al otro, amar demasiado… Son expresiones que están en nuestra vida cotidiana y que, ya sea por influencia de la literatura romántica, los clichés con los que crecemos o las escenas tórridas de cine y series de televisión, hacemos nuestras y las adquirimos como válidas. El problema surge cuando amar nos hace daño y nos produce sufrimiento hasta el punto de que perdemos las riendas de nuestra vida y pasamos a depender emocionalmente de terceras personas. El diagnóstico tiene nombre: dependencia emocional, y en nuestra sociedad está más extendido de lo que creemos. Silvia Congost es psicóloga especializada en el tratamiento de la dependencia emocional y acaba de publicar el manual Cuando amar demasiado es depender (Oniro), donde da a conocer algunas de las claves que se pueden aplicar para librarse de esta situación.
Congost reconoce en el libro que ella fue prisionera de una relación dependiente, por lo que acabó especializándose y recogiendo información sobre una adicción que puede tener los mismos efectos devastadores para nuestra salud que otro tipo de dependencias tóxicas más tipificadas. Para la psicóloga, la base de todo está en entender la diferencia entre el amor y dependencia: “Amar es elegir al otro, y esto quiere decir ser libre y tener el poder. Dependencia es necesitar, y esto implica ser esclavo en esta relación, tener miedo a perder al otro y vivir en una decadencia absoluta”.

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El amor es una elección y, aún así, es una de las principales causas de sufrimiento de la humanidad. ¿No sabemos escoger bien?
Es cierto que hay muchas relaciones de pareja que no funcionan porque elegimos mal. Escogemos sin conciencia, sin tener claro qué es lo que buscamos y cuáles son las características que nos gustaría encontrar en la otra persona para que encajen con las nuestras. Por otro lado, muchos de los casos en los que se acaba sufriendo, se deben a que nos eligen a nosotros. Si partimos de una autoestima baja y tenemos miedo a no encontrar a nadie que quiera estar con nosotros, cuando alguien nos escoge nos aferramos a él o a ella con todas las fuerzas. El resultado suele ser que te adaptas a esa persona y dejas de ser tú mismo.

Interpreto entonces que el sufrimiento no tendría que tener lugar en las relaciones de pareja…
Nunca. La palabra sufrimiento y la palabra amor jamás tendrían que ir juntas, lo que pasa es que no lo tenemos entendido así. Creemos que una relación de pareja es una lucha, que hay que sufrir, que hay momentos en los que, para que funcione, lo tienes que pasar mal ¡No tiene nada que ver con todo esto!

Sufrir por amor tiene cierto punto heroico en nuestra sociedad…
La lucha en una relación no tendría que tener cabida jamás. Una relación de pareja tiene que ser fácil, debe fluir. 

Usted habla de dos elecciones a la hora de iniciar una relación…
Sí, una es la inicial, cuando escogemos a la persona que nos gusta y nos enamoramos. Una vez hemos superado esta fase,  y si la persona encaja con esta idea inicial que tenemos de pareja, es cuando escogemos para comprometernos de verdad. Es ahí cuando empiezas a querer a esa persona y la eliges de forma definitiva. Si esa persona no ha encajado contigo tienes dos opciones: dejarla, que sería la correcta, o continuar, que es cuando nos enganchamos y nos exponemos al sufrimiento.

El peligro de la fase del enamoramiento es que estás tan cegado que difícilmente descubres los defectos del otro…
Puede ser que veamos cosas, pero solemos pensar que eso ya lo cambiará o que no tiene tanta importancia. Es ahí donde, por desgracia, pasamos por alto todas estas características que deberíamos tener en cuenta.

¿Es posible cambiar a alguien durante una relación?
Uno no cambia si no quiere. Si el cambio que esperamos es en la otra persona, obviamente ese cambio no lo podemos controlar porque dependerá de ella. No podemos dar por supuesto que el otro hará esta transformación. Esperar que otro cambie es absurdo.

Aún así, lo seguimos esperando…
Casi siempre. Muchas veces nos quedamos con una persona, sea de la manera que sea,  y empezamos a trabajar para que cambie aquello que vemos que no acaba de encajar y se acabe ajustando así al molde que nosotros buscamos. Esto no pasa nunca, y lo único que implica es un desgaste, una destrucción personal que nos lleva cada vez por un camino peor. 

¿La dependencia emocional es ahora mismo la dependencia que más se da en nuestra sociedad?
No sé si es la más frecuente, pero es con la que más se sufre, con diferencia. Se sufre muchísimo más que con otras adicciones, como puede ser la adicción a ciertas sustancias. Está comprobado que el sufrimiento emocional engancha y es más elevado. Hay una parte obsesiva muy importante que te hace creer que no puedes continuar sin aquella persona. Esto nos hunde muchísimo.

¿Querer al otro debería ser un autoaprendizaje o alguien nos debería enseñar a amar?
Todos, más o menos, sabemos amar a los demás. Lo que sí que nos tendrían que enseñar es a pensar en el amor, en qué tendría que ser una relación de pareja sana, o en qué se entiende por una relación tóxica. Por una parte, saber qué buscamos y, por otra, conocer donde están nuestros límites para que no se diluyan cada vez más.

No lo retrasemos. ¿Qué debemos entender por una relación tóxica?
Una relación que nos hace sufrir, en la que estamos más tiempo pasándolo mal, que no construyendo algo firme y mirando hacia un futuro conjunto.

¿Qué síntomas evidencian que nuestra relación puede acabar convirtiéndose en algo tóxico?
Cuando tenemos dudas sobre si aquella es la persona adecuada o no, y no tomamos ninguna decisión; cuando vemos que entramos en una dinámica basada en las quejas sobre tu relación o tu pareja. A nivel físico empezamos a generar síntomas como la ansiedad, o algunos más depresivos como la pérdida de la ilusión, que nos hacen dejar de ser nosotros mismos y nos degradan cada vez más. Lo que pasa es que muchas veces no relacionamos estos síntomas con la relación de pareja. Como para nosotros dejar a esa persona no es una opción, creemos que nos pasa todo esto por otros motivos. Acabamos acudiendo al médico y nos medican, cuando esto no se soluciona así.

¿Acude a su consulta mucha gente que antes se ha medicado para solucionar este problema?
El 90% de las personas acuden con recetas de ansiolíticos o antidepresivos, cuando de toda esta gente sólo lo necesitarían un 5% o un 10%. Ni el propio médico los deriva a un psicólogo, solo se fijan en los síntomas y les receta en consonancia. Ahí lo único que estás haciendo es poner un parche al problema para que no moleste, pero no lo estás tratando y el problema crece más. 

¿Cuándo tenemos que empezar a asumir que hay que pedir ayuda psicológica ante un problema con nuestra pareja?
Soy de las que pienso que cuando se rompe una relación de pareja todos tendríamos que ir a un psicólogo para ver qué es lo que ha fallado y qué aprendizaje debemos hacer para no volver a repetir algunos errores. Si hablamos de antes de que la relación termine, es a partir del momento en el que empezamos a encontrarnos mal. Si echamos la vista a atrás nos daremos cuenta de que los problemas se van repitiendo y estamos encallados. Cuando tenemos un problema en nuestra relación deberíamos poder discutirlo y hablarlo, hasta el punto de que ya no debería surgir nunca más. Si esto persiste, hay algo que está fallando y necesitas ayuda de una tercera persona.

¿Si supiéramos estar solos con nosotros mismos, habrían muchas menos parejas de las que hay en este momento?
Quizás habrían menos parejas, pienso que sí, pero las que quedarían serían más sanas y satisfactorias. Sin tener miedo a quedarnos solos dejaríamos ir las relaciones que no funcionan con mucha más facilidad de lo que lo hacemos y no nos destruiríamos de esta manera.

¿El miedo a la soledad es la principal causa a la hora de evitar dejar a alguien?
Es una de ellas, sobre todo de cara a la otra persona porque solemos pensar: “¿y si cambia cuando no esté conmigo?”. No ha cambiado en 15 años pero tenemos este miedo irracional. También el miedo a dejar a alguien y pensar que no encontrarás a nadie como él. No encontrar a nadie como esas personas, con todo lo que estás sufriendo, debería ser un motivo de celebración. Nos enganchamos a estas características que nos gustan y perder esta relación pasa a ser algo dramático.

Hay gente que sabe romper bien con sus relaciones tóxicas y otras que las pueden arrastrar toda la vida. ¿Qué les diferencia?
La diferencia está en la autoestima de la persona. Aquellos que tienen una autoestima fuerte y confían en sus capacidades no tendrán inconveniente en pensar que ellos solos podrán salir de todo aquello que les suceda, y no tendrán problemas en dejar una relación que no funciona. Si confías en ti no temes quedarte solo porque crees que ya tienes lo necesario para salir de esa relación. Cuando tenemos una autoestima baja y nos sentimos poco valorados es cuando nos aferramos a una relación que no queremos perder por miedo a no poder continuar solos.

¿Cómo se puede trabajar esta autoestima baja para que cambie?
Con muy pocas sesiones se puede hacer un cambio importante para fortalecer tu autoestima. Todos partimos del mismo punto, no nacemos con una autoestima buena o mala, son los factores ambientales los que hacen que se construya de una manera o de otra: la falta de reconocimiento, el cariño que recibimos de nuestros padres, experiencias duras que hemos pasado… Para trabajar todo esto lo primero que hay que hacer es tomar conciencia de por qué tenemos la autoestima como la tenemos, y a partir de aquí se trata de aprender unas herramientas necesarias que nos permitirán tomar conciencia del potencial que tenemos y demostrarnos a nosotros mismos que no pasa nada por estar solos.

¿Dar sin esperar nada a cambio funciona en una relación de pareja?
Nunca. Es una creencia irracional que circula, y es falsa. Una relación de pareja tiene que ser un dar y recibir a partes iguales. El que da y no recibe, acaba sufriendo. Aquello que te dicen a veces de si amas a alguien tienes que demostrarlo ciegamente y hacer lo que sea por el otro, no es así.

Usted vivió una mala experiencia personal con una relación y lo explica en su libro. ¿Cuál fue el punto de inflexión que le llevó a hacer este cambio de mentalidad?
Estaba cada vez más desgastada, no entendía qué me pasaba y tenía la sensación de estar volviéndome loca ya que veía que no estaba bien con esa persona. Hacía intentos para dejar la relación, pero no podía y siempre volvía. Llegó un punto que no pude más, y por cuestiones del destino acudí a un seminario que organizó el colegio de psicólogos en el que estaba Walter Riso, y por primera vez oí hablar de dependencia emocional. Allí se me abrió el cielo y entendí qué es lo que me pasaba. Aprendí a pensar y a razonar, y decidí utilizar las mismas herramientas que pueden ser útiles para salir de cualquier adicción. Descubrí que había exactamente las mismas fases y las fui trabajando una a una.  Al ver que muchos de mis clientes estaban pasando por una situación similar, acabé definiendo un proceso de terapia con todos estos pasos y con el que, con menos de diez sesiones, se pueden obtener resultados inmediatos con gente que lleva años arrastrando relaciones tóxicas.

Socialmente el amor es una adicción bien vista…
Es cierto. También es verdad que romper con una relación de pareja muchas veces se ve como algo muy gordo, que asocias con una sensación de fracaso. Nos cuesta romper con nuestras relaciones por esta presión social existente y por el miedo al qué dirán. ¿Qué quiere decir amar demasiado? O amas o no amas, pero si amas demasiado es que estás sobrepasando unos límites.

¿Decir que amas a alguien en exceso o que lo necesitas para tu vida hay que dejarlo para la literatura romántica?
Son frases muy tóxicas. Hay muchas parejas que se dicen constantemente que se necesitan y esto ha hecho mucho daño. Parece que estás haciendo una demostración de amor extraordinaria, cuando en realidad la interpretación es que si necesitas a alguien estás enfermo. 

¿Haber pasado por una dependencia emocional fuerte te puede marcar para el resto de tu vida?
Si se hace el proceso de reconstrucción bien hecho nos producirá un aprendizaje que luego utilizaremos en beneficio propio. Una persona que lo ha superado bien y ha aprendido, no vuelve a repetir una relación de este tipo porque aprende cuáles son sus valores y tiene mucho más claro lo que quiere. Esto hace que elija con muchísimas más posibilidades de éxito. 

¿Tener claro lo que no quieres, aunque no sepas lo que es, es positivo?
Sí. De entrada, nos ayudará a descartar. Aún así, pienso que sí que deberíamos tener cuatro o cinco características básicas de lo que queremos. Tener claro qué es lo que no estamos dispuestos a tolerar quiere decir que tenemos claro cuáles son nuestros límites y esto es muy importante. 

Después de una dependencia y del aprendizaje posterior, ¿qué hay que hacer con esa persona que nos ha causado daño?
Contacto cero es una de las premisas más importantes. Ver a esa persona nos hace volver a entrar en una dinámica de ilusiones y esperanzas que son muy destructivas


lunes, 19 de agosto de 2013

EL RINCON DEL PSIQUIATRA


        
Solución a la situación de  parado: adaptación creativa

         La manera más sana de salir del torbellino degradador de la persona sin empleo y encender una luz en la oscuridad  es la “adaptación creativa”. Pero hay que aclarar varias cosas. En primer lugar, adaptación no es sinónimo de pasividad o resignación sino de exprimir la experiencia negativa, por mucho que lo sea, y transformarla en algo que favorezca el crecimiento del individuo. Además,  hay que poner los pies en la tierra (reconocer las propias posibilidades y también los límites) y comenzar a caminar por el sendero que marca el conflicto. Podemos llegar a la misma meta pero el camino se ha hecho más angosto y tortuoso. De esta forma la oscuridad se puede ir desvaneciendo.

         Entendemos, pues, la adaptación creativa como la toma de conciencia del parado de sus dificultades reales y concretas, con sus posibilidades y desventajas, que provoca la puesta en práctica de acciones para reconducir la situación. Entre esas medidas señalamos las siguientes:

1).-Vivir el momento presente: el parado debe hacer un ejercicio de comprensión real de la situación, tanto de sus “reservas económicas” como de sus posibilidades profesionales. No puede caer en generalizaciones (“el país está fatal”, “no existe ningún empleo para mí”) pues, de esta manera, lo único que consigue es entrar en un “circulo pesimista”, que le puede llevar a la desesperación. Tampoco es aconsejable atormentarse con el futuro: angustia ante la fantasía de que el otro cónyuge se quede sin trabajo o que un hijo enferme gravemente. Como dice el dicho, “a cada día le sobra su afán”. La tortura por el futuro es inútil y estéril. Los futuribles nunca tienen solución. La solución se encuentra cuando se produce el problema y no antes.

2).-Planificación del día a día:el parado no está de vacaciones y por lo tanto debe procurar “normalizar” en lo posible su jornada diaria: levantarse a una hora prudencial, hacer deporte, salir con los amigos, etc. Es una manera de romper el círculo angustioso de la situación de parado y al mismo tiempo estar preparado para la incorporación al mundo laboral.

3).-Planificar el tiempo dedicado a buscar trabajo: es necesario dedicar un tiempo a la “búsqueda de empleo”, pero tampoco esta actividad se puede convertir en la única acción de la vida del sujeto. También es preciso que se preocupe por la formación y la preparación que por abrir el abanico de posibilidades laborales.

4).-La importancia del grupo familiar y social: es importante que el parado se sienta arropado por la familia (ésta debe  manifestar una actitud acogedora y no culpabilizadota), ya que el grupo constituye el mejor medio de contención para evitar que el síndrome del parado se configure.   

 Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra


sábado, 17 de agosto de 2013

LA ESCRIBANA DEL REINO

cuatro puntos de luz, fotografía Jesús Aguado

-      Diferentes expectativas –

Me ocurrió no hace mucho que viví un desencuentro de esos tan absurdos que marcan época.

Cuatro personas, cuatro ideas distintas, en un encuentro que prometía satisfacción. Yo creo que todos los encuentros lo prometen, pero el resultado no siempre es el esperado. Como nos ocurrió a nosotros.

Meditándolo, he llegado a la conclusión de que lo que falló fue que cada uno acudió con expectativas propias no habladas previamente, con lo cual esperábamos unos de otros cosas que dábamos por sentadas en nuestro fuero interno. No nos dimos cuenta de que lo interno, si no lo exteriorizamos de alguna forma, interno queda.

Pasamos el día como pudimos, saliendo al paso de las absurdas situaciones que se iban produciendo en cadena, improvisando, captando y aprendiendo a marchas forzadas.

Tras un tiempo nos hemos vuelto a reunir y hemos hablado lo que tendríamos que haber hablado antes, haber dejado claro, haber especificado. Hicimos el proceso a la inversa. Pero lo hicimos. Y hoy hasta nos da la risa cuando lo recordamos.

Con esto quiero subrayar la importancia que tiene una buena comunicación en nuestra vida. El encuentro no hubiera sido desencuentro si previamente hubiéramos expuesto nuestras respectivas expectativas. Y la relación no hubiera avanzado si no nos hubiéramos reunido de nuevo para analizar lo que pasó.

Una sana comunicación –asertiva, clara, sin juicios, ni reproches, ni voces- nos lleva a una sana relación. Y las sanas relaciones aportan felicidad a  nuestra vida.

                                                                      M.E.Valbuena