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sábado, 27 de abril de 2013

LA ESCRIBANA DEL REINO

Miedo, fotografía Jesús Aguado

- Miedo -

En la catedral de León hay un sarcófago con un agujero lateral donde, de niñas, jugábamos a meter la cabeza para que se nos cumplieran los deseos. Muchas tardes íbamos hasta allá para ver quién era la valiente que se atrevía a realizar tamaña proeza. Yo sólo me atreví una vez.

Ignoro si se cumplieron mis deseos de entonces o si quedaron todos en espera. Lo qué si recuerdo es que el miedo podía más que el deseo de ver cumplidos mis sueños. Me justificaba diciendo que no creía en esas cosas mágicas que nada tenían que ver con la realidad.

Evidentemente ni creía ni creo. Pero a lo que voy es a la sensación paralizante que tenía cuando intentaba meter la cabeza en aquel agujero oscuro, sabiendo –como sabía- que dentro no había nada.

A veces pienso en ello. Y me vienen a la memoria otras ocasiones en que el miedo ha sido más fuerte que el deseo. Y siento rabia y tristeza.

El miedo, sentimiento irracional, se impone –si lo dejamos crecer- a cualquier razonamiento lógico. Invade nuestra mente y nuestro espíritu. Nos paraliza y nos hace dependientes. Nos acobarda. Puede con nosotros y nos zarandea como si fuéramos simples muñecos. Nos engulle.

Detrás del miedo no hay nada. Si acaso, una advertencia. Lo sabemos.

Igual que sabemos que sólo podremos con él cuando le miremos a la cara y nos enfrentemos. Pero ¡cuántas veces ha ganado la batalla en nuestra vida!

M.E.Valbuena

jueves, 25 de abril de 2013

COVERSACIONES CON MI MENTE

LA NIÑA QUE SOÑABA CON SER PRINCESA


II


Dicen los más sabios que toda historia triste tiene otras versiones y la de la Niña que soñaba con ser princesa también se cuenta de otra forma. Según esta nueva versión, cuando el ser de luz se presentó ante la ella para hacer realidad su sueño y esta comenzó a representárselo de nuevo en su mente, al percibir las nuevas y tétricas imágenes, se sinceró con su benéfico visitante.

-Yo no soy una princesa y nunca he visto una. No sé cómo actúan y seguro que meteré la pata, me descubrirán y me encarcelarán por impostora. –La niña estaba muy triste y una pequeña lágrima se deslizó por su rostro.

-Puedes aprender a serlo. –Aseguró con energía el ser.- Puede que te resulte difícil al principio, no lo niego; pero si realmente lo deseas y persistes, lograrás ser la más grande princesa del reino. Yo estoy seguro de ello y creo en ti.

La niña estaba muy asustada y aquellas palabras no acababan de convencerla, pues las imágenes de pesadilla retumbaban sin cesar en su mente. Gritaban y pedían su espacio para dejarle bien claro que ella era lo que era y esperar otra cosa resultaba ridículo, peligroso y absurdo. Pero las imágenes originales también pedían ser escuchadas: alegaban que ellas estaban allí desde siempre y recalcaban las palabras del ser de luz: “¡puedes aprender!”; “¡es posible!”.

-Pero… -Insistió la niña alentada por los malos sueños- ¿y si algo sale mal?; ¿y si me descubren?

-Ahora mismo no sabes lo que puede ocurrir, es cierto. Lo único que sabes con certeza es que tienes un sueño importante; un sueño que si lo deseas, mañana mismo será tuyo. Y mañana pueden ocurrir dos cosas: que tal como deseas y mereces te conviertas en una verdadera princesa, lo cual sería fantástico, o que, como temes, te descubran. Pero si esto último ocurriera, volverías aquí mucho más sabia, mucho más fuerte, mucho más feliz y con la absoluta certeza de poder alcanzar todo cuanto desees siempre que insistas tantas veces como necesites. ¿No merece la pena entonces intentarlo?

La niña miró llena de ilusión al ser de luz. Se levantó de un salto de su rincón y lanzó al aire un “sí” tan rotundo que apagó definitivamente las voces funestas que intentaban detenerla. Y es que verdaderamente merecía la pena. Ocurriera lo que ocurriera, lucharía por su sueño y todo lo que pudiera hacer, lo haría. Aquella noche, por arte de magia durmió en el palacio de sus sueños y al día siguiente apareció ante la corte como una radiante y bellísima princesa. Temblaba, tenía mucho miedo, se sentía insegura y con una frecuencia irritante y machacona sus voces más agoreras insistían en decirle que aquello no saldría bien, que era un fraude, una simple pordiosera con ideas locas en la cabeza. Pero las ignoró, aprendió todo cuanto podía aprenderse sobre la realeza, luchó todo cuanto pudo lucharse por ganarse el respeto, confianza y cariño de la corte. Nadie la señaló con el dedo, nadie dijo que era un fraude pues en un sorprendente espacio de tiempo logró ser la más brillante, elegante y distinguida princesa del todo el reino.

Mª José Calvo Brasa 

 
  La primera parte de esta historia se publicó el viernes 12 de abril

miércoles, 24 de abril de 2013

GRUPO DE DESARROLLO PERSONAL AUTOESTIMA


Algunas reflexiones sobre el Grupo de Autoestima:


"CUANDO QUIERES REALMENTE UNA COSA, TODO EL UNIVERSO CONSPIRA PARA AYUDARTE A CONSEGUIRLA".

El Alquimista. Paolo Coelho.

Quisiera comenzar con esta cita de la obra de Paolo Coelho, ya que es una frase que después de mucho tiempo sigue resonando en mi interior y veo, cada vez más, lo acertado de ellas. Por lo menos por mis vivencias y experiencias.

Hace bastante tiempo que oí hablar del TELÉFONO DE LA ESPERANZA, la verdad que noticias muy vagas, se trataba de una ONG que se dedicaba a la atención telefónica de carácter psicológica, en la que las personas llamaban para eludir la soledad o cuando agotados por los golpes de la vida perdían las ganas de vivir.

Pero la verdad es que me he llevado una grata sorpresa al descubrir de primera mano que el TELEÉFONO DE LA ESPERANZA es más que eso.

Generalmente la gente que me conocía destaca la alegría y sonrisa que me caracterizaba, rara vez me enfadaba. Pero por distintas causas mi estado de ánimo fue decayendo y mi sonrisa hacía tiempo que se había borrado de mi rostro. No me había dado cuenta de ello hasta que en los últimos meses, por los acontecimientos ocurridos en mi entorno más próximo, me di cuenta que ya no era la misma persona de hace unos cuantos años. Hasta que una amiga me habló de los talleres de autoconocimiento del TELÉFONO DE LA ESPERANZA de León.

Para mí era todo un descubrimiento ya que desconocía esa faceta y además que existiera en León. Sin pensármelo dos veces me inscribí en el taller de Autoestima. Con este gesto abría una puerta que me conduciría a un largo y difícil camino que me conduciría a mi yo más interno.

Nunca olvidaré los primeros pasos dados en ese nuevo camino. Estos primeros pasos estuvieron acompañados de sentimientos contradictorios por un lado tranquilidad porque algo me decía que iba a ser una experiencia muy positiva, pero al mismo tiempo un nerviosismo acentuado ante algo que era nuevo para mí. Pero esos nervios fueron desapareciendo a medida que se desarrollaba la primera sesión. Yo creo que la calma y tranquilidad me vino porque los coordinadores así me lo transmitieron con su voz serena y suave.

Las sesiones fueron pasando y pronto por el clima, la complicidad de todos los integrantes del grupo y la aportación de los coordinadores nos condujo a una toma de contacto con nuestro yo más interno, así como con heridas, que en algunos de los casos eran bastante profundas con las que habíamos estado conviviendo mucho tiempo, pero que en lugar de curarlas lo que habíamos hecho era poner una y otra venda para no verlas y así olvidarnos de su existencia.

Una vez terminado este grupo de autoestima, el primero para mí, ya estoy inmerso en otro grupo de autoconocimento intentando saber más sobre mi mejor amigo: yo mismo y tratar de curar esas viejas heridas.

A modo de conclusión quiero decir que este puede ser una ejemplo de cómo una vez más el mundo conspira para alcanzar algo que deseas recuperar: la sonrisa, la felicidad. Ojalá el mundo conspire muchas veces así para descubrir que siempre hay esperanza ya sea en un taller de autoconocimiento o al otro lado de un teléfono.

Gracias al TELÉFONO DE LA ESPERANZA, especialmente a estos dos coordinadores.

Jesús

martes, 23 de abril de 2013

JOSE LUIS SAN PEDRO


Este blog quiere hacer un humilde homenaje al sabio José Luis Sampedro, fallecido hace unos días.

"Se fue José Luis San Pedro. Sin tiempo para llorarle. ¿Será que no quería que le lloráramos? Sabía que se iba y por eso de despedida pidió un capricho, su bebida preferida, antes de ovillarse en el silencio, en un recodo del camino. No quiso algaradas ni plañideras. Palabras vacías o visitas de gente alta acostumbrada a sacar provecho de cualquier acontecimiento.

Fue al entrar la noche. Cuando las cámaras están apagadas y los teletipos duermen el sudor del día intenso.

Como un niño o un abuelo cariñoso, dejando una sonrisa a su lado y unos deseos indecibles por seguir viviendo. Discretamente. Pausadamente. En calma. Como los hijos de la mar de Antonio Machado.

"No quiero funerales ni actos mutitudinarios y mis cenizas que se esparzan al viento o queden acompañando a la madre tierra, esa que entre todos estamos haciendo opaca y nauseabunda.

¡Te voy a echar de menos, sabes!. Voy a dejar hablar a mi alma y que llore de gratitud. Me quedo con tu serena indignación. (V.T.M)


CREDO PERSONAL


Creo en la Vida Madre todopoderosa

Creadora de los cielos y de la Tierra.


Creo en el Hombre, su avanzado Hijo

concebido en ardiente evolución,

progresando a pesar de los Pilatos

e inventores de dogmas represores

para oprimir la Vida y sepultarla.


Pero la Vida siempre resucita

y el Hombre sigue en marcha hacia el Mañana.


Creo en los horizontes del Espíritu

que es la energía cósmica del mundo.

Creo en la Humanidad siempre ascendente.

Creo en la vida perdurable. Amén.


(José Luis Sampedro).

"El mismo José Luis Sampedro decía, meses atrás, unas palabras plenas de belleza y de verdad no-dual: "Mi única ambición ahora es morir como un río en el mar… Ya noto la sal".

Una metáfora preciosa para hablar de la muerte. Somos “agua salada”. Cuando la mente se silencia y el ego se deja “caer”, notamos la sal". (Enrique Martínez Lozano).

lunes, 22 de abril de 2013

domingo, 21 de abril de 2013

EL RINCON DEL PSIQUIATRA






SIETE REGLAS PARA HACER UN BUEN REGALO

En ese triángulo mágico entre el donante, el re­galo y el receptor, existe un intercambio de mensajes (conscientes o/y inconscientes) que pueden incluso cambiar la finalidad del regalo. No es lo mismo regalar un pañuelo con amor y cariño, que un gramo de cocaína a la puerta de un colegio. La acción en sí es la misma (un obsequio), pero la finalidad de la segunda pervierte la propia donación.

Existe una célebre frase de Freud que resume la idea básica sobre el regalo: "Nadie da nada por nada". Siempre pretendemos "algo" con nuestra entrega (sea ésta una pulsera de brillantes, una hora de nuestro tiempo o la simple sonrisa ante el vecino). Aunque este hecho no debe llevarnos a la conclusión de que la acción de regalar es perversa. Pues, en esta vivencia, como en tantas otras, existen niveles que se aproximan o bien al extremo de la patología (el regalo como soborno) o al extremo de la normalidad (el regalo como muestra de cariño). Freud lo que quería indicar es que, ante cualquier acción por altruista que sea, tenemos que analizar sus motivaciones más profun­das, para separar la hojarasca de la esencia de la misma.

Siete reglas para elegir un buen regalo

1.- Reflexiona sobre las motivaciones profundas de tu deseo de hacer ese obsequio: gratitud, reparar una culpa, ganarse al otro, aplacar al otro, etc. Así, al me­nos, no te sentirás defraudado si no te responden con la misma moneda.

2.- Piensa en lo que al otro le gusta, no lo que a ti te gusta, si quieres simplemente hacer un regalo; o piensa en lo que el otro necesita y no lo que tu necesitas, si quieres hacer un obsequio utilitario.

3.- Regalar implica una acción que finaliza con la propia donación. No necesariamente debe tener corres­pondencia. Por lo tanto, no te quejes si no te responden con otro regalo.

4.- El regalo más costoso no necesariamente tiene que ser el más apreciado. Un detalle, un beso o una flor a veces son el mejor obsequio. Lo que importa no es lo que vale (en dinero) sino su significado.

5.- Si eres dadivoso posiblemente también serás beneficiado con muchos obsequios. Aquí también se cumple la regla de que "como te comportes con los demás así se comportarán contigo". El regalo llama al regalo, como un círculo sin fin.

6.- La originalidad del obsequio también indica que te has preocupado por transmitir algo importante. No te conformes con lo de siempre: una colonia, una corbata, un libro, etc. Si esto ocurre que al menos la presentación sea algo original (también el envoltorio del regalo tiene su significado).

7.- Evita los regalos utilitarios (una cafetera, una plancha, etc.) pues el auténtico regalo no está para tapar una necesidad o cubrir una falta en los utensilios del coche o de la cocina.

Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra